Cuentos del taller “cuentos y personajes” coordinado por sara montaño escobar

“La llave del futuro” de Erick Villavicencio (Ecuador)

Soy Violet…

Cuando niña, fui abandonada en ciudad Gamma, que, por decirlo de alguna manera, se refiere al bajo mundo. No recuerdo nada sobre mis padres, lo único que sé es que me dejaron un collar y una nota en donde me decían que no permitiera que nadie viera mi ojo izquierdo, por ese motivo, siempre usé un parche. Fui criada en un orfanato. Verán, soy una de las pocas que logró sobrevivir en este aparente mundo pacífico el cual se rige por dos cosas: la jerarquía entre las ciudades Alpha, Beta y Gamma y la energía. Cada persona tiene incrustado un chip desde que nace y su función, es, nada más y menos, analizarte una vez al día. Nadie podía oponerse o de lo contrario sería asesinado.

Pero, ¿saben qué es lo increíble? Por alguna razón, yo no lo tenía.

Un buen día se extendió el rumor de que ciudad Alpha estaba realizando experimentos con la energía. Nadie lo creyó hasta que iniciaron los primeros cortes de electricidad en las distintas ciudades. Cuando esto comenzó a suceder, yo iba caminando por los callejones de ciudad Gamma preguntándome como malgastar ese día. De pronto, vi como ciudad Alpha se quedó poco a poco sin luz hasta quedar en tinieblas.  En ciudad Beta y Gamma ocurrió lo mismo. Y de esta forma., empezaron los saqueos de la ciudad superior.

Desde entonces, todo fue una catástrofe.

Las autoridades de ciudad Alpha dijeron que pronto solucionarían el problema de la energía. Para ello, pusieron en marcha el “proyecto Adam”, una inteligencia artificial que controlaría la misma. Para no hacer grande el cuento, todos lo apoyamos, pero esta inteligencia se descontroló y cortó la electricidad en todas las ciudades, por lo que, de nuevo volvió la oscuridad.

Pero no termino ahí… Adam se infiltró en la base central de los chips y empezó a controlar a cada persona en cada una de las ciudades.

Cuando esto pasó, yo me encontraba con mis amigos. Vimos el apagón de las ciudades e inmediatamente se escucharon gritos. De repente, mi amigo Alex se desmayó y comenzó a convulsionar. Antes de que pudiéramos pedir ayuda, Alex se levantó de un brinco. De manera inaudita, ahora sus ojos eran azules y con una sonrisa macabra nos dijo: “Soy Adam. No pongan resistencia, todo saldrá bien”.  Al ver esto, nos asustamos y salimos corriendo, pero ya casi toda la ciudad estaba así. Lo mismo pasó con el resto de mis amigos, hasta que quedé sola.

 Logré escapar y esconderme en una casa abandonada.

Al siguiente día, cuando desperté, todo seguía igual.  Tristemente, al ver por la ventana, vi los brillos azules dentro de la oscuridad. Como si no fuera ya suficiente tragedia para tan poco tiempo, mi ojo izquierdo comenzó a dolerme sin ninguna razón. 

Al caminar por la ciudad, noté que todos estaban bajo el control de Adam en una especie de letargo. No se movían, pero igual sentí miedo. Ya con hambre, me decidí a buscar comida por los techos de las casas, hasta que llegué a una muy particular. En su interior, había una especie de radio que no utilizaba energía, pero solo trasmitía interferencia. Como sabía lo básico sobre ese tipo de máquina, intenté contactar a alguien. Pasaron las horas, pero no encontré nada más que estática. Ya casi iba a rendirme hasta que esta máquina captó el siguiente mensaje: “Habla ciudad Alpha, se acaba de activar el protocolo de seguridad debido a que la inteligencia artificial Adam sufrió un desperfecto y se descontroló tomando ciudad Alpha, Beta y Gamma”.  Acto seguido, continuó la interferencia

Me extrañó que alguien en ciudad Gamma tuviera tal tecnología. Seguí mi exploración y descubrí que estaba repleta de comida y armamento militar de Alpha. Al seguir indagando, encontré una puerta que se dirigía al sótano de la casa. Cuando ingresé encontré una escalera interminable, pero lo más extraño fue que al final había luz.

Al llegar a la parte más profunda encontré una puerta metálica, pero estaba cerrada y tenía un escáner de retina. Al ver esto sentí curiosidad de ver lo que contenía.

Una de las ventajas de haber crecido en el bajo mundo es aprender ciertas habilidades y una de ellas es forzar puertas.

Usé las herramientas de rango militar que había en la parte superior de la casa. Modifiqué varios explosivos, lo suficientes como para abrir la puerta. Los encendí y subí lo más rápido posible.

¡Bum, splash, bum!

Después de escuchar estos estruendos verifiqué que la puerta se había abierto. Esperé un momento a que el humo se disipara. Pasados unos minutos, ya sin rastro de contaminación, entré en la habitación y entonces me encontré con un pasillo muy largo e iluminado.

Seguí indagando hasta que llegué a una habitación oscura. Busqué el interruptor para encenderla hasta que lo encontré. Todo su interior se iluminó y vi que estaba llena de papeles y planos regados por el piso, pero había uno que resaltaba. Estaba en la pared, lleno de rayas y equis grandes y rojas que marcaban errores. Me acerqué a ver de qué se trataba. Este papel tenía como título “Proyecto restauración”. Estaba leyendo para ver si obtenía algo más de información, hasta que escuché que a mis espaldas alguien vociferaba:

¡¡Que haces aquí!! 

De pronto sentí un golpe y caí al suelo, Antes de perder por completo la consciencia, vi a un hombre frente a mí.  Entonces, me desmayé…

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