¿Cuál es la misión de este festival?
El Festival Internacional de Literatura de Quito (FILeQ) 2021 es un evento que se desarrollará entre los días 27 de noviembre y 26 de diciembre de 2021, desde España y de forma virtual, con el fin de promover el libro, la lectura y el conocimiento de la literatura ecuatoriana en el exterior. Nace con el firme propósito de marcar un punto de inflexión en el conocimiento y promoción de la literatura de Ecuador, así como paliar los vacíos existentes en términos de visibilidad y reconocimiento más allá de cánones e intereses.

¿Quiénes lo organizan?
Se trata de un proyecto autogestionado, independiente y sin ánimo de lucro, con la dirección del Magíster Aitor Arjol Bermejo, escritor, crítico, gestor cultura y  CEO de Letras Nómadas y LiteraQuito.

Aitor tiene más de veinte años de experiencia en el ámbito de la comunicación, docencia, literatura y otras actividades relacionadas con la cultura; casi dos décadas de residencia compartida entre España y Latinoamérica, y por ende, un bagaje excepcional de conocimientos sobre autores y obras, adquiridos en su libre itinerario como lector, crítico y autor.

El FILeQ 2021 también cuenta con el apoyo y colaboración del Galpón de los Cuentos Vivientes, La Ninfa Eco, Editorial Unicornias, Juntas Somos Resistencia, la comunidad de Creadores de Contenido Literario de Ecuador, Girándula (Asociación Ecuatoriana del Libro Infantil IBBY Ecuador) y todos aquellos actores que se van sumando al festival durante las semanas previas a su celebración.

¿Por qué es importante realizar este festival?
La literatura ecuatoriana resulta diversa, apasionante y poco conocida fuera del ámbito territorial de Ecuador. La nómina de escritores, poetas y demás creadores literarios resulta amplia, admitiendo todo tipo de matices, generaciones y estilos, pero por diferentes motivos, más allá de las fronteras no ha trascendido demasiado.

Al mismo tiempo, el país adolece de notables carencias en términos de interés lector, hábito de lectura, solidaridad del gremio, políticas educativas públicas o siquiera un Plan Nacional del Libro y la Lectura efectivo, que lo sitúan muy por detrás del resto de países de Sudamérica. También se da el agravante de que la Feria del Libro de Quito, en sus sucesivas ediciones, lejos de consolidarse como una de las más emblemáticas de Ecuador, ha caído en una espiral de desaciertos y cierto desprestigio.

La situación descrita no rinde justicia a un país donde además de su notable patrimonio literario, se impone una nueva generación de talentos que reclama atención en todos los frentes, así como una gran demanda de este tipo de iniciativas por parte del público en general.

En este contexto nace este proyecto puntual pero ambicioso en pretensiones, que en su primera edición espera constituirse como un marco de importante significación en el ámbito de la literatura ecuatoriana

¿Cuál es tu opinión sobre el rol de las organizaciones culturales y la difusión de la literatura ecuatoriana?
Conviene señalar previamente la relación entre la responsabilidad y la práctica, esto es, entre la misión y visión por una parte, y la correspondencia con las acciones desarrolladas en la práctica, por otra. En ese sentido, las instituciones públicas, a grandes rasgos, no se han distinguido precisamente por la efectividad y relevancia de sus acciones en la práctica, si lo comparamos con las atribuciones y competencias que la normativa les atribuye, y en engranaje de recursos económicos y humanos de que disponen.

Por otra parte, el país participa de una dinámica similar a las existentes en las prácticas culturales de otros, compuesta mayormente por un conjunto de élites culturales, cánones e intereses, por lo cual se impone una lógica de cierto corporativismo y “circuito cerrado” en cuanto a las acciones de promoción y difusión de la respectiva literatura. Cada quien suele ir mayormente por su lado, inadvirtiendo lo que hacen los demás. Al final, se genera un círculo vicioso que al mismo tiempo que difunden lo que realiza un grupo y sus afines, pasan de largo por el resto de actores.

Finalmente, hay un amplio y casi invisible conglomerado de iniciativas individuales o colectivas, de personas a título individual u organizado, que se mueven más allá de los circuitos conocidos, y donde realmente la cultura recupera gran parte de su valor primigenio. En Ecuador, sus ciudades y aún en el ámbito local, se evidencia la profusión de actividades en ese sentido, así como procesos incipientes que pese al entusiasmo inicial e idealismo que les mueve, no logran institucionalizarse por las limitaciones que impone la autogestión, el desarrollarlas sin ánimo de lucro o la falta de competencias profesionales en temas de gestión administrativa, asociacionismo, difusión o similares. De todas formas, cumplen con el cometido de difundir la literatura u otras manifestaciones culturales, dando fe del importante rol que podrían desempeñar, aunque cuenten con una falta de interés o hábito lector entre el gran público.

¿Puedes contarnos un poco sobre los participantes que van a participar del festival?
Este año y en su primera edición, la FILeQ quiere dedicar especial atención a la narrativa fantástica latinoamericana, fenómeno que sin lugar a dudas ha cobrado relevancia y protagonismo en los últimos tiempos. En la misma confluyen elementos también propios de la tradición gótica, el terror clásico, las distopías o la ciencia ficción, pero sobre todo se desconocen manifestaciones de gran impacto en México, el Caribe, Colombia, Brasil o Argentina, por citar algunos ejemplos.

También rendirá un homenaje a los escritores Jorge Velasco Mackenzie y Eliécer Cárdenas, recientemente fallecidos, a través del testimonio de quienes les conocieron o de alguna forma, su obra y legado ejercieron una influencia notoria.

Además, compartirán su experiencia algunas editoriales españolas que han apostado por la publicación de autores ecuatorianos y volcado todo su esfuerzo en ofrecer al público lector una propuesta diferente.

En ese sentido, se está confirmando la presencia de invitados cuyos conocimientos o cercanía al contexto del tema tratado, pueden aportar muchísima relevancia, como en el caso de las retrospectivas que se realizarán en torno a la vida, obra y pensamiento de Eliécer Cárdenas y Jorge Velasco Mackenzie, dos de los escritores ecuatorianos más relevantes de su generación y que fallecieron recientemente, como mencioné en el párrafo anterior.

Por otro lado, al enfocarse el FILeQ en el complejo de la narrativa fantástica y por ende su relación transversal con la ciencia ficción, distopía y terror o gótico latinoamericano, se realizarán presentaciones de algunos libros publicados por autores ecuatorianos y, en la medida de lo posible, de Latinoamérica, así como conversatorios en torno a literatos importantísimos que por vagancia académica o porque no conviene a los interés predominantes, están excluidos del canon, de ahí la intención o propósito de “desmitificar” ciertos falsos patrones que no permiten contemplar el universo narrativo actual en toda su diversidad y heterogeneidad de manifestaciones y perfiles. Ni son todos los que dicen que están, ni están todos los que deberían ser.

Al respecto, sí tenemos confirmada la presencia del mejor escritor con que cuenta Bolivia en la actualidad, así como un académico peruano especialista en al ciencia ficción de su país, académicos ecuatorianos residentes en el exterior y que actualmente ejercen docencia en prestigiosas entidades de educación superior o están realizando su doctorado.

Además, dado el carácter abierto del FILeQ, y en la medida en que se pueda adecuar el formato o haya disponibilidad de tiempo, se incluirán otro tipo de presentaciones en otras líneas narrativas de interés, grandes clásicos o exposiciones sobre la actualidad literaria.

Luego está previsto que cada uno de los colaboradores aporte con su respectiva agenda propuesta, tanto para la literatura infantil y juvenil, como aquellas líneas que parten de las comunidades de creadores de contenido literario, el fenómeno Booktuber o la poesía.

¿Por qué los lectores tienen que asistir como audiencia?
Al tratarse de un evento autogestionado, independiente y sin ánimo de lucro –reitero- la presencia del público y la difusión de las actividades por parte del mismo, constituyen una de las garantías de impacto. Además, la agenda aporta una línea de contenidos lo suficientemente dinámica, amena y divulgativa –sin perjuicio de lo académico- como para atraer al gran público, más allá de los que sí tienen interés específico en este tipo de iniciativas. En gran medida, casi siempre se ha dejado de lado la opinión de los lectores, los circuitos independiente y el FILeQ, aunque sea a muy pequeña escala, pone a su disposición una oportunidad única para conocer la literatura ecuatoriana.

Comentarios finales que quieras hacer sobre el festival
Entre otros detalles, comentarles que las sesiones serán de carácter abierto y libre acceso, transmitidas por las páginas habilitadas al efecto por la organización, en las redes sociales, lo cual permitirá llegar a un público más amplio y diverso. Concretamente, en los siguientes canales: Letras Nomadas y Literaquito.

Estas actividades se programarán en una franja horaria que resulte compatible tanto para las audiencias de Europa como Latinoamérica, y preferentemente para los días viernes, sábado y domingo durante la fecha de celebración del FILeQ.


Acerca del director del festival:

Aitor Arjol Bermejo (Bilbao, 1975) es Licenciado en Derecho por la Universidad del País Vasco. Desde hace 15 años vive entre España y Quito (Ecuador), donde ha trabajado en disciplinas como cooperación internacional, docencia de lengua y literatura, comunicación, consultoría académica; o, en los últimos años, asesoría en el sector público.
Cuenta con 25 años de experiencia gestando sus propias iniciativas en el sector cultural: lee, escribe, imparte talleres y conferencias, produce eventos, asiste como invitado a programas de radio en Ecuador o participa en Ferias del Libro de reconocido prestigio (México, Ecuador, Argentina)
Además ejerce como colaborador ocasional en medios de comunicación latinoamericanos y coordina sus propios espacios divulgativos digitales. Ha publicado un libro de poesía en el año 2006 y participado en algunas antologías, pero su universo creativo en funde en las redes sociales y en todo lugar donde se manifieste la literatura, coordinando desde hace casi 10 años las páginas de Literaquito y Letras Nómadas, que cuentan con más de 14.000 seguidores cada una. Escritor extraño y libre en casi toda la extensión de la palabra.
En tiempos más recientes, compagina su actividad como editor y corrector de estilo junto con su presencia habitual en Ferias del Libro, homenajes colectivos y sobre todo, el desarrollo de proyectos independientes ligados a la promoción y mediación lectora: sendos ciclos permanentes, uno de literatura ecuatoriana, apoyado por St. John`s University de Nueva York y otras importantes instituciones académicas; y otro de narrativa latinoamericana escrita por mujeres.

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