Sandra De La Torre: “Escribir textos que no tengan que ver con la pandemia me ha servido de refugio”

Sara Montaño Escobar entrevista a la escritora Sandra De La Torre (Quito, 1971), poeta, editora, guionista y realizadora audiovisual.


En el mes de julio del presente año, emprendí el desafío de realizar un taller de cuentos y personajes que lo impartí junto a mi hermano, el artista Javier Montaño. Lo hicimos mediante la plataforma Zoom debido a la situación de pandemia en la que actualmente nos encontramos. El taller tuvo una duración de dos semanas, y como sorpresa especial, invité a la reconocida poeta y escritora ecuatoriana Sandra de la Torres Guarderas, quien aceptó mi invitación de manera inmediata.  

Sandra de la Torres Guarderas nos habló de su inicio en la escritura de cuentos haciéndonos conocer que ella emprendió este camino a partir de historias que creaba su padre (también escritor), en las que los personajes principales eran tanto ella como sus hermanas. Fue este el trayecto que inició, en conjunto con la lectura, puesto que se considera una lectora muy apasionada. Y de esta manera, vino su primera publicación dentro de este género que se corresponde con el libro Tormenta de arroz que ha obtenido varios reconocimientos e incluso ha sido nominado al catálogo IBBY. Hasta ese momento, la escritora, se había dedicado únicamente a la escritura de poesía.



La escritora también nos habló sobre un cuento que forma parte de una antología publicada por la Editorial Girándula, que trata sobre dos niños que no pueden salir a jugar por lo que utilizan cartones para disfrazarse de caracoles. La parte tétrica, para ella, deviene en el hecho de que esto no solo se trataría de una fantasía, sino de que estamos al borde de que esto suceda en la vida real. 

“Jamás me invento un cuento proponiéndome que sea un cuento de princesas, un cuento de terror, un cuento de aventuras…” 

Nos comentó la autora, porque para ella, la escritura, ante todo, tiene un propósito de aventura, un llamado, un gesto o una voz, que puede ser tanto del personaje como de la voz narrativa. Para ella, hay que dejar que el lápiz baile solo.  



Algo que, sin duda, representó un motivo de sorpresa, fue cuando la escritora y poeta ecuatoriana nos dijo “estoy feliz de que haya bloqueo” porque debido a las circunstancias actuales, nos comenta de manera de entusiasta, que normalmente una buena ficción nace de la distancia suficiente que existe entre el hecho real y la ficcionalización de ese hecho. Por eso, para ella es importante que exista este bloqueo en los escritores, puesto que eso determina, que la pandemia sea vista con la debida importancia que tiene.  

“La nueva circunstancia ridiculizaba todo lo que yo había escrito en estos poemas” 

Nos contó la autora sobre el poemario de adultos que había empezado a escribir antes de la pandemia, pero también reflexionó y entendió que conforme pasen los meses, podrá retomar su escritura, razón por la cual hizo énfasis en que, si existe el tan conocido bloqueo del escritor o escritora, es por algo y hay que hacerle caso a esos bloqueos. “Escribir textos que no tengan que ver con la pandemia me han servido de refugio y de escape”, y agrega, “es necesario evadirse, mientras exista esa posibilidad”. 



“Afuera hay una pandemia, pero yo no sé por qué pienso que mi vida depende de las tres líneas que yo estoy escribiendo” 

“Afuera hay una pandemia, pero yo no sé por qué pienso que mi vida depende de las tres líneas que yo estoy escribiendo” fue lo que nos dijo acerca del rigor requisito, sine qua non, que debe haber en la escritura y que al momento de escribir su cuento “Niños de agua” ganador del premio Julio Coba, cuyo concurso estipulaba tenía que tener como máximo diez cuartillas y que a ella le llevó escribir el lapso de un año. Ese fue el rigor que le permitió obtener este premio. Por eso, la recomendación que ella hace, es que no nos debemos preocupar por ser publicados, porque eso solo genera sentimientos y emociones negativas.  



Un hecho que causó sensibilidad entre los asistentes, incluyéndome a mí misma, fue cuando nos narró sobre su cuento “Niños de agua”, que compartimos en el video de a continuación. La autora lo dice de manera tan bella, que más que hacer un resumen, es necesario escucharla: 



“El cuento y la novela tienen dos duendes distintos” 

“El cuento y la novela tienen dos duendes distintos” fue la respuesta que nos dio a la pregunta de la extensión que debería tener un cuento. Acto seguido, nos habló de su propia definición de cuento que comparto a continuación: 

Conjunto de palabras, cada una de medida y peso exactos —pero elegidas como al descuido—, que revelan tanto como ocultan un acontecimiento dramático exterior y obvio, visto a través de un lente único, y otro interior, insospechado aun por el cuentista. El cuento no es tal hasta que la trama velada aflora como la promesa de un universo, como el anuncio de esa caricia del amigo o del amado que sabemos que llegará, aunque no llegue. Sandra De la Torre G. 

Y a ello agregó que el cuento es misterioso porque cuenta un mínimo de dos historias: la una, es esa anécdota exterior, que para ella es la que menos importa, porque lo trascendente es esa historia que está bajo la superficie y que está guiada por indicios misteriosos y que jamás aflora, solamente al final. Y que naturalmente esto no ocurre en una novela porque, citando a Faulkner, en la voz de ella, “todo novelista es un poeta frustrado”.  

“En la novela importa más la reflexión que hace el personaje, la circunstancia, la atmósfera” 

“En la novela importa más la reflexión que hace el personaje, la circunstancia, la atmósfera” nos comenta, mientras que, en el cuento, lo que importa, no es tanto la anécdota, sino lo que confluye con ese personaje. 



Desde el equipo de La Ninfa Eco, agradecemos esta experiencia y felicitamos a Sandra de la Torre Guarderas, quien el mes pasado ganó el fondo de fomento para cine, escritura de guion y largometraje animado. Por lo que, habrá una película de su primer cuento publicado “Tormenta de arroz” que será estrenado próximamente. 

Sandra De La Torre Guarderas (Quito, 1971) es una poeta, editora, guionista y realizadora audiovisual. Estudió comunicaciones en University of Nothwestern (Minnesota). En 1998, Integró el Taller de Poetas Jóvenes de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Más tarde ejerció su oficio en los talleres literarios de FLACSO Ecuador y Palacio (I) caza de Palabras de la Universidad Andina Simón Bolívar. Es cofundadora de Editorial Rascacielos. Su ópera prima en el género lírico, El hueco en el zapato, es Premio Nacional de Poesía Paralelo Cero 2012. Es coautora del poemario infantil Cuando cierro mis ojos, 2013 y del cuento en verso ¿Te volviste loco, Dios del universo?, 2016 (bajo el sello internacional B&H Publishing Group). Ha publicado además el poemario sonoro Otoño en Zona Tórrida, 2014 y la antología  Amor en el bolsillo, 2015. Su obra figura en antologías internacionales, entre ellas, Modelo 1972: 12 poetas ecuatorianosValparaíso Ediciones, España, 2016. Sus poemas se han difundido en revistas latinoamericanas especializadas como Círculo de PoesíaOtro PáramoLa Raíz Invertida y Nagari. Ha representado al país en encuentros literarios nacionales e internacionales. Actualmente vive en Quito.