ENRIQUE BERNALES: “Creo en la cooperación entre los artistas”

“Ningún curso de agua es por sí mismo grande y rico; Por recibir y reunir muchos afluentes secundarios es por lo que se vuelve caudaloso. Lo mismo pasa con todas las grandezas de espíritu.”

(FRIEDRICH NIETZSCHE – HUMANO, DEMASIADO HUMANO)

Tengo que ser sincera, esta entrevista la tengo en pendiente desde noviembre del 2020, y es que desde que conocí virtualmente a Enrique Bernales, hubo un estallido de información con respecto a todos los proyectos y publicaciones en el que está involucrado.  Fue difícil para mí seguirle el rastro con tanto trabajo que realiza.  Apasionado por la lectura y escritura, parecería que nunca duerme, que deambula por las ciudades descalzo, tocando puertas para que los artistas tengan un espacio, una voz, un público.  Sus publicaciones inundan las redes y él desborda pasión en cada uno de sus comentarios y escritos. Gestor cultural, poeta y literato, lleno de ideas creativas, historias y palabras, un visionario, que tiene como objetivo la cooperación entre artistas.

VI

¿Ya te fijaste las rutas con tu paso desasido?
Te digo, Machu Picchu, montaña antigua
hecha de tejido infantil
que mi amor por ti está lleno de deseo
que quema fuerte en las entrañas
que duele como cálculo renal
en la altura de Denver, CO
y que le gustaría transformarse
en piedra, papel, tijera
Es decir
en algo más que simple secreción submarina.

(Regreso a Big Sur. Enrique Bernales)

Enrique, eres un hombre apasionado en tus escritos y acciones. ¿De dónde sale tu inspiración?
La pregunta por la inspiración es hermosa en sí misma. Viktor Frankl en El hombre en busca de sentido nos habla precisamente sobre la felicidad como esa motivación esencialmente humana y, para mí, esa felicidad nace de la inspiración que me lleva a compartir con amor una historia, un momento con alguien, lo que llaman lo sublime, con un ser que puede ser lector o no: la gratitud de un ser que abre su corazón y escucha la música que crea el artista con el lenguaje. También la fuerza de mi inspiración radica en hacer justicia a mis ancestros costeños y a mis familiares que desde que nací me contaron maravillosas y fantásticas historias, mitos de la costa norte de Lima, del balneario y la bahía de Ancón. Yo nací dentro de otro sistema de pensamiento fuera del clásico occidental, el mítico. En un país como el Perú con un sistema de educación occidental, el mito es visto con sospecha, signo de un atraso, de una sociedad precivilizada. Ahora que está tan presente el discurso de la ciencia, recuerdo ese desprecio en un país multicultural como el Perú por otras formas de saber, de entender la realidad. No estoy en contra de la ciencia, pero sí he vivido y experimentado ese desprecio. Los mitos son la esencia del ser humano y están llenos de metáforas, las mismas que permiten la efectiva comunicación científica de saber. Joseph Campbell, que es el gran intelectual del mito, reivindica la importancia de este sistema de pensar y sentir para nuestros tiempos: esta inmanencia del aquí y el ahora.
El mito es formador de conductas humanas y de comportamientos valiosos que tienen como objetivo la reconexión entre los distintos seres humanos apostando así por valores de naturaleza comunitaria, creando nuevas solidaridades con nuestro medio ambiente. El despertar moderno por la ecología y las prácticas alimenticias más amables con el planeta y sus recursos no habrían sido posibles sin un renovado vínculo con los mitos y el ritual. Esto es algo que ya el grupo Inmanencia proponía en los últimos años del pasado milenio desde la periferia limeña, sudamericana. En este sentido, las ideas del tan leído y citado filósofo Byung-Chul Han sobre estos temas, tan vitales para entender la posmodernidad, llegaron mucho después. Mi relación con los mitos luego de haber pasado por una educación formal occidental, tengo un doctorado en literatura por Boston University, ha evolucionado grandemente. Ahora ya adulto, con corazón de niño, y padre de dos hermosos muchachos, Emiliano y Octavio, puedo rever el efecto de la mitología en mi vida, en mi forma de construir saber, conocimiento y arte. Me alimento de esa ternura de la infancia mítica para poder crear y transmitir amor con mi oficio. Así, el tesoro que fue mi infancia, llena de mitos orales y lecturas de cuentos de hadas, me inspira diariamente para seguir creando y creyendo en el poder transformador del arte usando diferentes interfaces como una entrada de Facebook, un poema, una entrevista a un escritor para mi columna semanal en ViceVersa, una llamada telefónica, una clase de la universidad, un cuento, una fotografía, un audio en WhatsApp, un hermoso o tenebroso sueño. Creo que el conjunto de todas estas interfaces me definen como creador. Todo el tiempo estoy creando y jugando, practicando el Leela, tan caro al azulito (Krishna), es decir, creación que es juego y conocimiento en movimiento (danza).
Me identifico con creadores de todos los tiempos, provenientes de distintas artes y visiones del mundo. Soy un enamorado del ballet, y en una novela que publiqué hace ya trece años, titulada Los territorios ocupados uno de los personajes, el Fauno, estaba inspirado en el famoso bailarín Vaslav Nijinsky. Para crear al personaje devoré sus diarios. Me encontré con un artista con una personalidad conflictiva y con una conexión particular con aquel misterio que es el Dios de la ortodoxia rusa. También estoy fascinado por poetas místicas como Mirabai que, en una sociedad patriarcal, abandonó todo por su amor a Krishna para viajar y cantar por la India del siglo XVI.
Aterrizando en este planeta puedo decir que aprecio mucho lo que hace el poeta y gestor cultural peruano Florentino Díaz, me encantan los artistas interdisciplinarios y él es uno de ellos, de los mejores del Perú, a la altura de Jorge Eduardo Eielson. Florentino posee una larguísima trayectoria, ha innovado con performances, cuentacuentos, entrevistas, arte visual y el concepto de libro ensamblaje. En una entrevista que le hice a Gaby Sambuccetti le comenté algo con lo que comulgo y que veo en la Ninfa Eco, “la gestión también es creación”. Lo sigo sosteniendo, la gestión cultural en el siglo XXI o tercer milenio es un arte en sí mismo y requiere de mucho ingenio, creatividad. Gaby es una poeta que admiro mucho. Su libro The Good, The Bad, and The Poet, es un artefacto bellísimo, súper logrado, un canto de sirena en estos tiempos del posmundo. Otra poeta que admiro mucho también es la uruguaya Silvia Goldman, que, de manera magistral, nos transmite una sensibilidad y saber poético, muy del cono sur, muy sudamericano. Me gusta mucho el trabajo de la poeta y gestora colombiana Alejandra Echeverri desde la hermosa Tuluá. Me deleito con lo que nos propone la artista plástica y creadora de instalaciones, Ana Escobar, desde Medellín, aprendo mucho de la gestión maravillosa y de la poesía de la maestra Claudia Posadas desde CDMX, me conmueve la escritura poética de la también fotógrafa mexicana Tzuara de Luna, me ilumina la poesía sentida y sabia de la también colombiana Carolina Sánchez, me sensiblizan los cuentos y los poemas del escritor y gestor mexicano Ulises Panigua, disfruto mucho de la asombrosa gestión de la Revista Taller Igitur dirigida magníficamente por el talentoso poeta y crítico mexicano Fernando Salazar, hay tantos nombres que quedan en el tintero. En suma, disfruto y aprendo mucho del infatigable trabajo de mis colegas contemporáneos, sobre todo latinoamericanos.

¿Qué significa “cultura” para ti?
Cultura para mí es toda actividad o creación humana que nos deja una huella en el corazón, individual y colectivamente, puede ser un mito, una escultura, una canción, una muñeca, un cau-cau, un libro, un podcast, una iglesia colonial, la belleza de una geografía específica y determinada como el cerro San Cristóbal o los acantilados de la Costa Verde.

¿Crees que el gestor cultural debe acercar las manifestaciones culturales al público o es el público que debe buscar la manera de acercarse a ellas?
Yo creo que ambos procesos son necesarios. La cultura es una invitación, al mismo tiempo como seres humanos debemos mostrar una inclinación por las distintas manifestaciones culturales que nos rodean todos los días al salir de la casa o dentro de nuestra propia casa. Lo que ocurre es que a veces no nos damos cuenta que vivimos rodeados de cultura, que respiramos cultura porque para entenderlo y disfrutarlo necesitamos tiempo, lo que nos lleva a fomentar la curiosidad. Lamentablemente en nuestra vida diaria, posmoderna, hiperproductiva, el tiempo es escaso, siempre hay una llamada o un texto de los jefes para completar algo, como trabajadores independientes esto puede ser más intenso incluso. El estrés laboral se ha multiplicado con la pandemia y el trabajo a distancia. A veces uno siente que trabaja 24/7, que solo trabaja. Por eso es necesario un esfuerzo titánico para descubrir la cultura que nos rodea como puede ser un libro que nunca leímos, la historia de un árbol que todos los días nos saluda al salir de nuestra casa. Es necesario recuperar nuestra relación inmanente con las cosas, reivindicar por unos minutos ese aquí y ahora para reduscubrir la maravilla de la materialidad, de la belleza que nos rodea y poder así abrazar ese árbol que se encuentra fuera de nuestras casas y dentro de cada uno. Solo así podremos recuperar nuestra propia humanidad que está en camino a la extinción para ser reemplazada por lo transhumano.

Háblanos del artista como gestor cultural ¿Cuáles son sus anhelos?
Como gestor cultural, el artista tiene la posibilidad de aprender nuevas habilidades para así lograr un acercamiento renovado a los consumidores culturales. Además como había señalado antes, la gestión es una forma de creación. Creo en la cooperación entre los artistas, tal vez es parte de mi romanticismo, de mi visión anarquista del mundo basada en el amor por la cooperación, por el anhelo de un saber cálido, lleno de ternura y lucidez. El anhelo de un artista (gestor cultural) es ser respetado por su trabajo, tanto por el público como por sus colegas. En este sentido, la obligación de todo artista (gesto cultural) es llevar a la gente un buen artefacto, producto, una buena idea que exprese un trabajo serio y consciente. Pienso que la gente en general respeta un trabajo bien hecho, expresión del amor y el cariño del gestor creador.

Big Sur (Regreso a Big Sur – Enrique Bernales)

"Acantilados y la fuerza de las olas
Visiones de verano:
un manto dorado sobre el Pacífico violento
Las risas de los niños
Los turistas, una masa humana:
un espacio reducido
La brisa sopla en los rostros
de los amantes. A lo lejos, albatros
en llamas, se arrojan contra
el mar Pacífico. Ella dice:
Es Big Sur. Eso siempre pasa
Los turistas corren despavoridos
huyen en sus vehículos. Godzilla
sale de las aguas
Ella observa calmada
le dice: No te doy paz
Él la mira enamorado y responde:
Es Big Sur: eso siempre pasa."

¿Cuál es tu diagnóstico de la situación de la poesía en el Perú?
Es una pregunta difícil (risas). Hay un miedo a cruzar fronteras pienso; hay miedo de compartir con poetas de otros países. Por momentos pienso que la poesía peruana está muy ensimismada y en su registro conversacional. Hay pocas ganas de transgredir los moldes habituales del poetizar. Somos un país muy conservador. Así, se llega a un registro hegemónico, por ejemplo, el registro conversacional o coloquial. De allí no salimos en décadas porque es más cómodo para hacer amigos, fortalecer ciertas gestiones, publicar, ganar premios cuyos jurados son poetas que practican la misma poesía. Esto perjudica mucho el desarrollo de la poesía peruana que está ausente de variedad y muy llena de lugares comunes. Las fuentes poéticas, las lecturas, que en los noventa eran un tanto novedosas, ya a estas alturas del partido no lo son. Les poetes peruanes siguen citando como sus influencias a Cavafis, Li Po, Catulo, Södergran, Pavese, Ajmátova, Tsvetáieva, Parra, por dios, lean a sus contemporáneos, citen a sus contemporáneos regionales o continentales, hay tan buenos poetes bolivianes, ecuatorianes, argentines, chilenes, mexicanes. Esos nombres deben renovar nuestras listas de lecturas, las mismas que actualmente muestran lo aislado que estamos en el mundo literario que nos rodea, el mismo que es un océano. Aunque sea cítenme a Tolkien, pero eso, sorprendan al lector con algo nuevo, algo nunca leído en otra entrevista, una más aburrida que otra. El peruane muchas veces va a lo seguro, no es de arriesgar, tiene miedo a hacerlo. Se siente mejor siendo respaldado por cuarenta o cincuenta que escriban como él, ella o elle. En este sentido, para mí, es necesario recordar el legado de Vallejo, al que no le preocuparon los premios. Con cada libro de poesía se fue superando a sí mismo, contrariamente a muchos connacionales que conozco que se sienten más cómodos con el aplauso fácil, con escribir el mismo libro una y otra vez. En cambio en la trayectoria poética de Vallejo se sucedieron, respectivamente, Los heraldos negros, Trilce, España, aparta de mí este caliz y la colección póstuma Poemas humanos. Para mí Trilce no es el mejor libro de Vallejo, Trilce fue el necesario laboratorio estético que permite el salto para la poesía que escribe luego de partir exiliado de Perú hacia Europa. Es allí, en Europa, donde la escritura de Vallejo alcanza realmente un nivel universal. Para mí, Vallejo es el gran poeta del siglo XX, sobre todo por lo que escribe en Europa. Además otra lección que nos deja Vallejo es que los poetas no sólo deben dedicarse a escribir poesía en el sentido tradicional del término, sino que a partir de otras interfaces como el ensayo, la crónica periodística, el teatro, el cuento, es posible, también, transmitir una sensibilidad poética y profundamente humana sobre las cosas. El trabajo poético y ensayístico de Martín Rodríguez Gaona, quien reside en España me parece fantástico, pertenecemos a la misma generación y se nota su capacidad poética en la construcción de sus ensayos, que han recibido sendos premios en España. Domingo de Ramos nos sigue presentando una obra robusta, lo mismo se puede decir de Mario Montalbetti que combina con magistral elegancia la poesía y el ensayo, mismo talento que presentaba ese gran poeta que nos abandonó tan pronto como lo fue Eduardo Chirinos. Carmen Ollé sigue siendo tan actual. El aliento poético en su narrativa y su intensa obra poética atestiguan una sensibilidad con la cual me identifico. Monserrat Álvarez sigue siendo una de mis poetas favoritas, aunque ya no viva en Perú, sino en Paraguay. Uno de sus poemas me sirvió para darle nombre a la antología de poesía peruana de los noventas, Los relojes se han roto que coedité en México. Rosella di Paolo, a quien tú entrevistaste, me sigue pareciendo una poeta sensacional, con un sentir y un registro que profundiza en el Zeitgeist de la costa peruana.

En Perú, los artistas consideramos que debería haber, de parte de los organismos públicos, mayor apoyo a la cultura y arte en general pero, ¿crees que los artistas, también estamos errando el camino en algunos puntos?
Todo apoyo para los artistas es necesario, sea éste proveniente de la empresa privada o de los distintos gobiernos nacionales, regionales y locales. También es importante concursar a becas de organismos internacionales o gobiernos extranjeros. Sin duda, la autocrítica es necesaria y saludable como en toda gestión, como en toda actividad humana que dialoga con el público. Es necesario que los gestores y creadores unan esfuerzos para crecer en iniciativas interdisciplinarias. El futuro con mayores posibilidades es el del arte interdisciplinario, por eso, premios como el Nobel de literatura van a quedar obsoletos para dar paso a otros tipos de reconocimientos que reconozcan la gestión y las interfaces que relacionen las distintas artes. En este sentido, los artistas deben explorar las posibilidades de las nuevas plataformas virtuales, los podcasts e incorporar estos hallazgos a sus diferentes expresiones artísticas, acercándose a las necesidades de la población con ingenio, con creatividad. Vuelvo a insistir que cuando el público recibe un buen producto, artefacto, hecho con amor, cuidado, esmero, la reacción es positiva. Las ayudas gubernamentales o privadas son necesarias. Asimismo, los artistas deben promover practicas cooperativas con otros miembros del gremio para diversificar las propuestas artísticas y culturales en el país y en la región.

Segundo ascenso al Chimborazo

Ella afirma:
Los buenos poetas escriben poco
pero viven más
allí en lo profundo de los mares
esperando que una medalla azteca
los haga despertar de su sueño
El poeta quiere salvar el mundo
pero el trago no lo deja
El poeta quiere tomarse una cerveza
en la barra
y celebrar la vida
El poeta prefiere ser el chofer
no poda el césped de las casas
le prende fuego
con la ayuda de sus versos
picantes y un mechero
Da vueltas y saltos
admirando la inmensidad de las llamas
y se marcha de la ciudad herida.

 (Regreso a Big Sur. Enrique Bernales)

Cuéntanos de tus futuros proyectos y escritos.
Este 2021 se viene muy, pero muy activo, continuaré con mis colaboraciones en ViceVersa buscando diversificar la oferta de entrevistas y de poemas de creadores de distintas partes de Latinoamérica, USA y Europa, pertenecientes a distintas generaciones y estilos poéticos. Por otro lado, seguirán adelante los proyectos de la gestión de Inmanencia: Ciudad Poética que codirigimos con Florentino Díaz con publicaciones como la colección de ensayos, Pedagogía de la Inmanencia: Interfaz del Ser y el Sentir. También puedo mencionar diferentes participaciones en eventos poéticos, conversatorios sobre arte y cultura a transmitirse por las redes sociales. Asimismo, estoy trabajando en la publicación de dos libros de poesía, uno sobre un reciente viaje a México y el otro sobre mi amor por Krishna y la India respectivamente: Epifanía sobre la Av. Cuauhtémoc e Indostánica.
En la parte estrictamente académica estoy inmerso en la escritura de un artículo sobre una novela peruana de culto, XYZ de Clemente Palma, representativa de la ciencia ficción Sudamericana. Además, continuaré con mi investigación sobre los lazos culturales entre la India y Latinoamérica donde se destacan sendos capítulos sobre Neruda, Octavio Paz, Cortázar, Rabindranath Tagore, Victoria Ocampo, entre otros escritores que han tendido puentes entre estos dos universos culturales.


Enrique Bernales Albites (Perú, 1975) es un autor y gestor cultural peruano residente en Colorado, EE.UU. Posee un doctorado en Literatura Latinoamericana por Boston University. Actualmente se desempeña como Associate Professor of Spanish en University of Northern Colorado. Entre sus publicaciones académicas se encuentran: Indigenous Narratives of Creation and Origin in Embrace of the Serpent by Ciro Guerra (English Language Notes), La escritura transnacional de Eduardo Atilio Romano (Hispanic Studies Review), Trauma and Isolation in Claudia Llosa’s Milk of Sorrow (Iberoamericana), La construcción de la identidad del sujeto en Crónica de mis años peores de Tino Villanueva (Hispanic Journal), El zorro de arriba y el zorro de abajo: variaciones sobre lo pastoral y el psicoanálisis (Revista de Critica Literaria Latinoamericana), Homoerotismo y poder en El Sexto (1961) de José María Arguedas (Cincinnati Romance Review), Primitivismo, exotismo y arte contemporáneo en Final del juego de Julio Cortázar. (Julio Cortazar y Adolfo Bioy Casares: Relecturas entrecruzadas), Anda, corre y vuela (1994): Fujimorismo neoliberal e impulso utópico en el Perú de la globalización (Cine Andino: estudios y testimonios). Además ha reorganizado el mítico grupo de poesía Inmanencia junto al gestor cultural Florentino Díaz Ahumada y ha publicado los libros de poesía Inmanencia (1998, 2020), Inmanencia: regreso a Ourobórea (1999), 21 poemas: Cerridwen (2004), Regreso a Big Sur (2019), la novela Los territorios ocupados (2008), la antología de poesía peruana de los noventa, Los relojes se han roto (Ediciones Arlequín, Guadalajara, 2005) y Convivium: Interfaz de Sanación Poética (2020). Ha participado en diferentes encuentros literarios en Estados Unidos, México, Argentina, Francia y España. Sus poemas han sido publicados en revistas literarias como Colorado Poets Center, Confluencia, Hiedra, Hostos Review, Arkansas Review, Santa Rabia, Mood Magazine, Revista Anestesia, etc. Mantiene una página cultural en la revista ViceVersa de New York con entregas semanales de poemas, cuentos, reseñas y crónicas.