En el nadir: Pablo Anadón. Por Gerald Mac Burney

1. Henry Miller nos dice “la música es la escritura de los dioses en la pizarra”. Si tuvieras que elegir 7 canciones para un viaje: ¿Cuáles serían?

Buena pregunta, dado que mañana tengo que emprender un viaje en auto, solo, y como la mayoría de las radios argentinas son lo que son y transmiten la música que transmiten, convendrá que grabe unas cuantas canciones para la travesía. Bien, sin pensarlo demasiado, diría: canciones de Bulat Okudyava, mi cantautor ruso preferido (“Последний троллейбус” / “El último trolebús”, por ejemplo, o “До свидания, мальчики” / “Adiós, muchachos”, “Эта женщина в окне” / “Esta mujer en la ventana”, etc.), y otras viejas canciones rusas, la mayoría del tiempo de la Segunda Guerra, algunas de las cuales he traducido, como aquella, muy triste y muy hermosa, “Эх, дороги…” (“Ay, caminos…”). Pero como el viaje es largo, más de diez horas a lo ancho del país, también podría agregar canciones de Los Beatles (“The long and winding road”, mi preferida), de Cesária Évora (“Mar é morada di sodade”), “Les feuilles mortes”, algunos tangos (¡”Sur”!), algunas canciones de Atahualpa Yupanqui (¡”La añera”!), de Eric Clapton (“Tears in Heaven”), de Carlos Jobim (el álbum “Casa”, interpretado por los hermanos Morelenbaum), algunas canciones italianas (“Brucia la luna in cielo…”), otras cantadas por Billie Holiday (“Blue moon”) y Peggy Lee (“Why don’t you do right?”), varios blues y el ciclo canciones “Das Lied von der Erde” / “La Canción de la Tierra” de Gustav Mahler. En fin, ya deben ser más de siete.


2. Ese libro, ese film, ese cuadro…

También sin pensarlo demasiado, para no dudar indefinidamente: la “Opera in versi” de Eugenio Montale, “El Sacrificio” de Andrei Tarkovski, “L’Annunziata” de Antonello da Messina.


3. Una herida, una tristeza infinita.

La pérdida de mi hermano mayor, Alejandrito (1961-1964).


4. Un recuerdo de niñez.

Cuando íbamos con mi hermano Esteban a andar a caballo en San Javier (Traslasierra, Córdoba), en dos caballitos criollos cuyos nombres todavía recuerdo: “Mate Amargo” y “Medianoche”.

5. ¿Qué te estremece?

Depende del tipo de estremecimiento: la belleza femenina, la falsedad y la injusticia, el sufrimiento propio o ajeno, una palabra feliz o dolorosa de una boca querida, versos entrañables que vuelven a la memoria…


6. ¿Cómo habitar el vértigo?

¿Tratando de no perder el equilibrio?


7.  Ese momento de felicidad.

También sin pensarlo demasiado: Cuando veía aparecer a la luz la cabecita de mis hijos… Cuando una mujer amada me dijo que me ama… Las noches, con una pipa, un vasito de gin y canciones rusas como sola compañía, traduciendo los versos de un poeta admirado…

8. El nacimiento de un poema. 

Un milagro, como el nacimiento de un hijo. Recuerdo el más lejano: tenía nueve años, estaba en cuarto grado, me habían cambiado del turno vespertino en la escuela al que había ido en los grados anteriores y no conocía a mis compañeros ni al maestro, muy bueno pero muy severo; a la vuelta de un recreo, temprano en la mañana, me senté en mi banco junto a la pared y sentí que tenía que escribir algo, algo nuevo, inesperado, unas palabras que no estaban dirigidas ni a una compañerita, ni a un amigo, ni a mis padres, ni al maestro, ni a nadie; cubrí con mi antebrazo lo que estaba haciendo, porque me daba vergüenza (y a la vez una especie de inconfesable orgullo, sin entender de qué), y escribí las palabras del primer poema de mi vida, sin saber tampoco que era un poema.


9. Un milagro.

El nacimiento de un hijo, el nacimiento de un poema, que una mujer hermosa se dé vuelta a mirarme…

10. ¿Alguna imagen que quieras agregar a “El Aleph” de Jorge Luis Borges?

La carta en la que Beatriz Viterbo le confesaba a Borges que lo amaba, y que luego de escribirla ella hizo trizas y arrojó al cesto de papeles.

11.  ¿Un próximo proyecto?

Cinco, largamente postergados: terminar de revisar y publicar finalmente el libro sobre la poesía postmodernista argentina, en dos tomos (uno con el estudio y otro con una antología de esa valiosa y olvidada generación de poetas); escribir el prólogo a la traducción del último libro de Boris Pasternak, “Когда разгулятся” / “Cuando aclara”, para la editorial Pre-textos; escribir el prólogo a la traducción de la “Obra poética” de la poeta italiana Mirella Muià, para la misma editorial; terminar de armar el nuevo número de la revista “Fénix”; viajar a Berlín, a visitar a mi hija mayor, y luego a Rusia.

Pablo Anadón (Argentina, Córdoba, 1963) nació en Villa Dolores. Ha publicado, en poesía, Poemas (Colmegna, Santa Fe, Primer Premio “José Cibils” 1979); Estaciones del árbol (Il Nuovo, Vecchio Stil, Córdoba, 1990, traducción al italiano de Oreste Macrì); Cuaderno florentino y otros poemas italianos (Università degli Studi della Calabria, Rende, 1994); Lo que trae y lleva el mar (Rubbettino, Soveria Mannelli, 1994); La mesa de café y otros poemas (AMG Editor, Logroño, 2004); El trabajo de las horas (Ediciones del Copista, Córdoba, 2006), Estudios de la luz (Pre-textos, Valencia, 2010) y Hostal Hispania (Pre-textos, Valencia, 2017). Es de próxima publicación su último libro, Viejas canciones rusas (Poesía 2013-2015), también con el sello de la editorial española Pre-textos. Es autor de las antologías críticas Poetesse argentine (Plural Poesia, Acquaviva Picena, Italia, 1994); El astro disperso. Últimas transformaciones de la poesía en Italia. 1971-2001 (Ediciones del Copista, Córdoba, 2001, Premio Internacional de Traducción del Gobierno de Italia; 2a. edición, Editorial Brujas, Córdoba, 2015) y Señales de la nueva poesía argentina (Llibros del Pexe, Gijón, España, 2004), así como del libro de crítica literaria La poesía en el país de los monólogos paralelos. Ensayos sobre poesía argentina contemporánea (Editorial Brujas, Córdoba, 2014). Ha publicado en libros, diarios y revistas del país y del exterior, numerosas traducciones de poesía en lengua italiana, inglesa y rusa, de Dante Alighieri, Giuseppe Ungaretti (El Dolor, Alción, Córdoba, 1994, en colaboración con Esteban Nicotra), Vittorio Sereni, Alfonso Gatto, Mario Luzi, Giorgio Caproni, Wallace Stevens, Robert Frost, W. S. Merwin, Boris Pasternak, Serguiei Esenin, entre otros autores. Doctor en Letras por la Universidad Nacional de Córdoba, hizo estudios de especialización en la Universidad de Florencia y fue docente durante seis años en la Universidad de Calabria. Actualmente trabaja en Córdoba, en la docencia universitaria y secundaria. Ha fundado y dirige desde 1997 la revista de poesía y crítica Fénix y la colección de libros del mismo nombre para el sello editorial Ediciones del Copista y en el presente para Editorial Brujas.