Esto NO es una reseña del poemario: “El río fue un Dios” de David Lee Morgan

Esto no es una reseña.

No lo es.

Es un relato de varios poemas.

Un relato que se llenó de agua para entender que el río fue un Dios.

Esto no es una reseña porque una reseña no es un desborde de un río.

El río sigue su curso y no siempre está la posibilidad de hacer una revolución, ”la revolución no va a venir hasta que cada crueldad y cada injusticia, sin importar a quién está dedicada, se sienta propia, en tu cuerpo desnudo.”

El río fue un Dios [the River was a God] es el nombre que eligió David Lee Morgan para su poemario.

El río sigue su curso, pero en las ciudades cargamos con el peso insoportable de tener, según la voz poética: ”un acento equivocado, un color de piel equivocado, una sexualidad equivocada”.

Todo es un error que no nos contiene, que no resiste nuestra identidad.

El río reina, pero ”el río fue un Dios hasta que construimos la represa”.
Y así y todo ”las flores más hermosas crecen entre medio de la mierda”.

Construimos las represas porque ”sin propiedades, no hay geografía”.

Construimos las ciudades para evitar estos desbordes.

“Río de fuego, de amor, de mentiras. Río de sangre, mientras crecemos. Fuera del agua: somos pura inundación.”

Y en esa inundación, “el amor es una palabra que lucha”.

La voz poética es la llama de la resistencia, el fuego enojado es “más temido que la verdad”.

Por eso, esto no es una reseña.

Los poemas de David contienen tres revoluciones: la revolución rusa, la Comuna de París y la revolución cultural en China.

El poemario está dividido en 3 partes que fueron parte de sus shows en el festival Fringe en Edimburgo por primera vez en el 2013, y luego devinieron en libro.

El río fue un Dios, pero ya no lo es: nuestra construcción lo mató.

Nada es lo que parece, y sin embargo, en este juego, en estas palabras puestas una al lado de la otra, jugando con la forma, rompiendo la norma, experimentando con lo que no va a funcionar: algo funciona.

La emoción fluye como un río sin forma.

El lector contempla.

El lector se siente en el medio de una guerra de forma y revolución. La voz poética lo desarma: es imposible seguir de largo caminando sin amar este caos de una reseña que no fue, una revolución que no viene, un poemario que nos deja impactados incluso antes de terminar el libro y de terminar cada poema.

David Lee Morgan. Born in Berlin, grown in and around Seattle, for the last 30 years David Lee Morgan has been based in London, travelling the northern hemisphere as a performance poet and street musician (saxophone). He has written novels, plays and musical theatre. He’s won a fair few slam poetry competitions, including the London, the UK, and the BBC Slam Championships. He holds a PhD in creative writing and philosophy at Newcastle University. He’s a longstanding member of the Writers Guild of Great Britain.

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