Lectura 4: “Mi hijo llama” de Carina Sedevich. Por Gerald Mac Burney

Mi hijo llama por la madrugada desde Gibraltar
donde hay mucha bruma sobre el mar, me dice.

Aquí se escuchan los teros sobre el campo.

El eco de la bomba de mi corazón
podría percibirse con las manos.
Quizás como una soga áspera y mojada
bajando la roldana de un aljibe.

¿Es posible el frío que sube desde el agua?
Tal vez el frío, hijo, nos perviva.

Carina Sedevich