En el nadir: Dolores Etchecopar. Por Gerald Mac Burney

Cuestionario

1. Henry Miller nos dice “la música es la escritura de los dioses en la pizarra”. Si tuvieras que elegir 7 canciones para un viaje: ¿Cuáles serían?

Edith Piaf, “Non je ne regrette rien”

Amalia Rodrigues, “Fado portugues”

Anthony and the Johnsons: “Hope there’s someone, live”

Bach, “Jesús, alegría del hombre”

Nina Simone: “Wild is the wind” Un canto gregoriano

Alguna canción de los Beatles…

 

2. Ese libro, ese film, ese cuadro…

Libro:  “Hospital Británico” de Héctor Viel Temperley

Film: “El espejo” de Tarkovski

Cuadro: “La pesadora de perlas” de Vermeer

 

3. Una herida, una tristeza infinita.

Que hayan muerto personas amadas.

 

4. Un recuerdo de niñez.

Yo tenía 3 años y vivíamos en Estocolmo. Mi madre escribía cuentos ilustrados por ella y cada día yo iba corriendo a su cuarto a que me contara cómo seguía la historia, eso me generaba una emoción única que no he olvidado.  Deslizarme por la nieve sobre un plato rojo y más tarde subirme a pelo a un caballo y galopar son recuerdos de una dicha que atesoro.

 

5. ¿Qué te estremece?

El dolor humano, los horrores del mundo, nuestra capacidad destructiva. El desconcierto y el sufrimiento de los animales.

Y también me estremece la belleza,  en la naturaleza y en  el arte a través de todas sus formas, cuando mi alma hace contacto con alguna de ellas. Y me estremece la ternura, la bondad.

 

6. ¿Cómo habitar el vértigo?

Hay distintos vértigos, algunos sirven para habitar otros. Y también lo contrario: la lentitud, detenerse.

 

7. Tus raíces.

Nací en Buenos Aires pero tengo raíces aéreas porque durante mi infancia y adolescencia viajé de un país a otro (por el trabajo de mi padre). No pude arraigar del todo en ningún lugar. Eso agudizó mi saberme de paso en todas partes y mi inclinación a esfumar los límites de las ideas, antes que a plegarme a  certezas y aseveraciones rotundas y excluyentes. Me gusta la sutileza del pensamiento, y un fervor/ pasión más dirigido hacia lo desconocido que hacia lo conocido. Todo eso creo que proviene de mi pasado de viajera sin mucho asidero.

 

8. ¿Hacia dónde vas?

No sé.

 

9. Un secreto

Como es un secreto no lo diré…

 

10. ¿Alguna imagen que quieras agregar a ‘El Aleph’ de Jorge Luis Borges?

No.

 

11.  Un momento de euforia.

Euforia me remite a algo más exaltado y desbordante que la alegría, incluso a algo más que el entusiasmo. Creo que la parte melancólica y reflexiva de mi temperamento modera esos  desbordes extremos. Pero cuando escuché por primera vez a Marosa di Giorgio sentí algo parecido a la euforia, porque ella era una especie de milagro, algo rarísimo y maravilloso.

 

Dolores Etchecopar nació en 1956, en Buenos Aires, Argentina. Publicó los siguientes libros de poesía: Su voz en la mía (1982), La tañedora (1984), El atavío (1985), Notas salvajes (1989), Canción del precipicio (1994), El comienzo (2010), El cielo una sola vez (2016), El deslumbramiento (2019) y una antología de su obra: Oscuro alfabeto (2012); su poesía integra numerosas antologías colectivas, como 200 años de poesía argentina  (Ed. Alfaguara), entre otras. Desde el año 2010 dirige Hilos Editora, sello de poesía, en las tapas de cuyos libros aparecen algunos de sus dibujos y pinturas.

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